Aprendí que amar es saltar de un trampolín desconociendo que hay debajo.
Aprendí a besar improvisando.
A cachorrear, cachorreando.
Aprendí que el destino lo hacemos nosotros y que nada es divertido si le hace daño al otro.
Aprendí a tener esperanza cuando todo parece perdido.
Aprendí que la felicidad es compartir: espacio, tiempo, planes y saliva.
Aprendí que tu gata no es tan mala.
Aprendí que la única Historia que me interesa es la nuestra, a pesar de cuatro años de carrera.
Aprendí que de ilusiones no se vive. Pero que se puede iluminar a alguien brillando con tu propia luz.
Aprendí que Jaime es mi apoyo.
Aprendí que te kiero, aunque sea con faltas de ortografía.
Aprendí que ligarte implicaba romper tabúes.
Aprendí que Morgado rima con Morgado.
Aprendí que nada mi nadie puede pararnos cuando estamos juntos.
Aprendí que ser ñoño no está reñido con saber comerte el...
Aprendí que a oscuras te conozco igual de bien.
Aprendí a pasármelo bien con lo más simple.
Aprendí que hay quesos que te sientan bien y otros que no.
Aprendí a reparar lo roto. O eso quiero pensar.
Aprendí que Sevilla podría ser todavía mejor. Y ahora aprendo a ser yo también mejor.
Aprendí que Tú eres tremenda, que necesitas tiempo, que no nos sobra, y que en este juego no valen las trampas.
Aprendí a saber lo que es urgente. Y nada lo es cuando estás en frente.
Aprendí a vivir de mil maneras.
Aprendí que en Watertown no quería vivir porque tú no estás allí. Wait. Esto lo he aprendido solo y por voluntad.
Aprendí que ex no es el prefijo que quiero delante. Que dar el máximo es lo mínimo aunque sea extenuante.
Aprendí tanto de mí a través de ti que no sé si llamarme Yo. Aunque quién soy Yo si me quiero quedar y me estoy yendo.
Aprendí que en la suela de mi zapato sólo quiero el recuerdo de ciudades recorridas, desde la Zarzuela a la Gran Manzana.