No hará falta pintar un cielo en el techo de la jaula.
Veré - aún más - claras mis prioridades.
El tiempo volverá a pasar y dejará de padecerse.
Perderé el miedo al riesgo de hacer sacrificios.
Quemaré todos mis recuerdos como los poemas de Safo.
El dolor de la vida será el de un parto.
Brindaré por algo.
Se devolverán los besos.
Seguiré siendo el distinto.
Porque de normal me seguirá librando Dios
Y todo, simplemente, porque saldrá el sol.
Y sé con quién quiero ver ese amanecer.