jueves, 20 de julio de 2017

...Anatomía

Una mente maravillosa que no conoce fronteras más allá del pensar excusas.
No hay mapas que ayuden a llegar a lo más profundo de su ser, y eso me asusta tanto como me atrae.
Busco la contraseña que esconde sus sonrisa para hacerla eterna.
El Dorado era su pelo; esa historia ya no es nueva.

Dedos torcidos haciendo espeleología.
Buenos días en su espalda escrito, y de postre: fresas con nata.
Huesos húmedos que duelen.
Una contorsionista en su boca habita.

Ojeras que recuerdan lo que el cielo en su día reflejó.
Un busto que haría arder diez Troyas.
Pestañas que se precipitan buscando cumplir deseos.
Y desde el mirador de su clavícula intentar comprender el infinito.

Divino tesoro que permite fundir el cuero.

Su nariz, como mis puntos suspensivos, ella ya lo sabe.

Al.