viernes, 27 de octubre de 2017

/K/,

...Quiero, porque contigo a oscuras es como veo las cosas claras. Trátame como ecuación para despejar la incógnita en mi cabeza. 

Como dos clandestinos surcando el océano, recorriendo caminos, buscando cobijo en una cabaña donde acurrucarnos, donde quitar etiquetas y poder contar que no hizo falta Celestina. Quebrando la coraza de cobardía una y cien veces. Escudo para comentarios. Paciencia como cualidad. Confesiones que dejan cicatriz. Establezcamos un califato que ocupe todo tu cuarto con capital en tu clavícula, dictemos leyes y démonos lecciones en las artes más sencillas: cama, caricia y cosquillas. 

Antes de que octubre acabe, sé mi cariatide una vez más, sostén mi cuerpo dándome confianza. Compartamos decisiones y locuras, hagamos cábalas cogidos de la manos con las piernas colgando en la cornisa.  Hincando los codos para recordar las coordenadas de tus pecas. Tú quédate con el olor de mi colonia. Yo tan de casa y tú de calle. Yo más fresco que Carracci, tú más abstracta que Picasso. Pero para comer no discutimos. 

Conquistaremos Cuba; aunque tus ojos ya me acercan el Caribe y tu tacto sea más dulce el azúcar. Antes de que se seque el Malecón no vale encender la luz porque se deshace el encanto: yo dejo de ser un caballero, tú dejas de ser Grace Kelly. Dos cualquieras encontrando la felicidad mientras amanece, bebiendo tequila, pensando en tu culo.

Encantado de haberte conocido.

Cachorro.