jueves, 7 de septiembre de 2017

P.

Paso de más pausa; tampoco quiero prisas. Ponte ya sobre mis piernas que voy a empezar por el principio a partirte cada prenda ¡Qué aprendan esos pusilánimes cómo se prende lo más profundo en una princesa!

Ropa por el piso previo paso al placer. Pecado apartado, atrapado de pies pies y manos; y las mías despacio paseando por tus pechos preguntándose por qué dejé pasar el tiempo. Despotricando de una punta a otra de tu apartamento. Persiguiéndonos. Dos polos opuestos piel con piel rompiendo supuestos. Sólo para participar no me presento. Hoy mi premisa es esperarte detrás de la puerta y no perder más oportunidades.

Opositando para profesor; un puesto que permita pagar un viaje a Japón a zampar empanadillas, a Egipto a ver las pirámides, sobrevolar París en Zeppelín, o el puto Olimpo si es preciso. Plazas, parques, puentes y palacios se nos quedan pequeños.

Ya llevé a la práctica todo lo que puse sobre el papel. Nos queda sobre el piano y alguna promesa por cumplir. Si aceptas pon primera y empecemos paso a paso como un par de peregrinos, sin tropezar en la misma piedra, a llevar a cabo planes. A contemplar desde tus pestañas paisajes que no aparecen en ninguna pintura... Y si te apetece subimos la apuesta.

Pienso. Soy un Picao ¿Qué pasa?



Al.