jueves, 5 de julio de 2012

Cinema Paradiso

<<Cuando se conocieron, se limitaron a vivir el presente. En su caso el presente eran unas semanas de verano en un país extranjero. Quizás fue casualidad que se encontraran en aquel lugar, pero no lo fue el que lo intentara. La primera vez sin mucho acierto, pues ella tenía miedo. Miedo, fue lo que él no tuvo para volver a acompañarla a su casa y no desistir en su empeño, esta vez, con un final complaciente.

Pero los veranos acaban, "El Principito" no es un cuento eterno, y personas de ese valor no suelen caer dos en lugares cercanos. Y aunque él cambió de lugar, la distancia permaneció en seis horas de autobús. Además, él se movía para empezar su otra vida. Una vida distinta en la que seguía faltando lo mismo para que fuera plena: ella.

Durante este tiempo, la buscó en otros cuerpos, pero estos se componían de veneno. Y una noche, en un parque más de este mundo, en unos columpios cualquiera,  se dio buena cuenta de ello. 

Otro verano se acercaba y, quizás porque esta es la época del año en que su filosofía personal mejor se desarrolla, volvió a reunir valor e intentarlo una vez más. No falló, y al principio, como suele ocurrir siempre, todo era maravilloso. Pero la historia se repite, al tiempo no se le podía parar por muy fuerte que estas dos personas llegaran a ser. Y de nuevo la seis horas de distancia que le llevaron a intentar otra vida, volvieron, a pesar de que esta vez estaba dispuesto a cruzar océanos de tiempo.

Este tiempo transcurría de una manera extraña, dos semanas de lentitud infinita, y tres días en los que cronos parecía ir con demasiada prisa. Estos momentos eran sus pequeñas dosis de felicidad, felicidad sin límites. Sin límites al igual que la frustración de no poder cambiar las cosas, de no poder recortar esas seis horas, ni prescindir de esas reservas de escondites de pago.

Tal vez tantos cambios les hicieron perder el norte, y en Julio, en un extraño viaje, todo volvió a terminar.

Intentaron varias veces eliminar al otro de sus vidas. Tampoco comprendían que el otro era su vida. Y la verdad, todo sea dicho, ella lo soportaba mejor que él, que en intentos de desesperación volvió a buscarla en otros labios, pero esto seguía sin irle bien. Entonces comprendió que sin amor todos los besos eran el mismo.

A veces, es mejor irse, no volver durante mucho tiempo, tanto como para olvidar el pasado, y cuando crees que de verdad lo has conseguido, regresar, simplemente para saber que los tuyos van a estar ahí y que contra eso, el tiempo no tiene fuerza.

Y ahora... vuelve a ser Julio, vuelve a ser verano y posiblemente vuelvan a volver. Aunque cuando este termine, será ella quien empiece su otra vida>>.

Seguramente el final de todo esto no sea tan jodido como el que le da nombre a esta entrada, pues en este caso, no hay al otro lado una voz del teléfono en la que se note falta de cariño. Sin embargo siempre existe un "pero", "peros" pequeños mas no desaparecen, siempre les han acompañado. Sus vidas hace tres veranos que están juntas más allá de lo humano. Aquí, en esta otra cara del  mundo, ya solo quedan fantasmas.

Álvaro Morgado Ortiz.