Pensé en la llamada, y en quien me gustaría que fuera la persona que en ese momento volvía a ponerse la ropa, pero de nada servía, solo era un fantasma, la buscaba en los rincones, hasta que me dí cuenta que solo yo era el lugar de sus apariciones, y que quizás por eso funciono mejor con poca luz.
Después se fue y yo volví al juego de juntar letras, hubo un tiempo en que se me daba bien, aunque hoy no parecía ser el día, demasiadas ideas, demasiado cansancio y solo una cerveza.
En el fondo sabia que eso no iba a ninguna parte y que algún día tendría que hablar con ella, mirarle a los ojos y decirle que...