Del primer beso del día,
Momento inefable.
Nunca me cansaría.
Después,
Aun sonámbulo,
Otra bolsa de té estrangulo.
Pan con aceite y sal
Da igual la época.
La serendipia
De al siguiente muerdo
Encontrar tu boca
Y vivir en limerencia el resto del día.
Algo tan etéreo
Que lo cuido y lo protejo
Procurando que sea eterno
Como el arrebol que vemos
En el límite que nos impone el cielo.
Maldito cielo.
Maldito cielo el de tus ojos
En el que me pierdo
Y en el que encuentro
Siempre en un punto incierto
Donde empieza el arco iris
Por la iridiscencia que hay en ellos.
La epifanía después del orgasmo.
Juntos hemos llegado,
Juntos tal vez guiados por la luminiscencia
De nuestros cuerpos
Que percibimos
Aun con los ojos cerrados.
Soledad.
Vuelvo al mundo antes de la aurora,
Antes incluso que los olvidos del ahora
Hagan efímero mi paso
Por este paraíso
En el que cogeré el ascensor
Que me lleve al cadalso.
Incandescencia en vuestras bocas
Al llegar el momento
En que se vaya la elocuencia
Que os mantuvo cuerdos
Provocando efervescencia
En vuestros cerebros.
Inmarcesible:
Yo mientras espero.
Un desenlace…