Cerdos
y cerdas, miembros todos de nuestra estimada piara, me habéis elegido de entre vosotros
con el fin de guiaros hacia la libertad, de poder, de una vez por todas,
librarnos del yugo del ser humano. Y para ello os digo que sólo existe un
camino: ¡La rebelión!
Nuestro
primer paso no ha de ser en falso y debemos tomar firmemente conciencia de lo
que realmente somos. Como ya dijo Pumba en su día, y hoy os pido repitáis
conmigo: "Soy un cerdo decente, no un puerco".
Somos
cerdos decentes, cansados ya de alimentarnos a base de hormonas para el engorde
que no hacen más que atrofiarnos el cerebro y limitarnos el pensamiento. Hartos de vivir hacinados en una granja sin
espacio ni siquiera para enlodarnos y
relajarnos, sin tener en cuenta nuestra preocupaciones.
Por
si esto fuera poco, además nos ridiculizan constantemente en series como "Los Simpson" donde se burlan de la
forma de nuestro rabo y nos visten de sus superhéroes. Por no hablar de como
utilizan nuestro nombre como insulto ¿Cuántas veces tendremos que demostrar
nuestra inteligencia? Aprendemos más rápido que los chimpancés, somos igual de
fieles que sus perros, y, sin embargo, al ser su carne menos sabrosa para su
paladar, es la nuestra la que da un toque de distinción a sus mesas en
cualquier evento.
Algunos de vosotros sois cerdos acomodados, coméis bellota y vivís en las grandes dehesas extremeñas, creéis que el hombre os ha tratado bien, que os ha dado una vida plena igual que piensan los toros de lidia. Pero estáis equivocados, acabaréis igualmente muriendo en un oscuro matadero. La única diferencia es que vuestra selecta crianza os delimitará a unos determinado usos una vez que seáis carne embutida apta para el consumo humano.
Sé
que lo que propongo no es fácil, que a todos nos cuesta cruzar esa cortina de
humo que tenemos delante, pero debemos hacer este sacrificio, debemos rebelarnos
contra los que nos han estado controlando durante tan largo tiempo.
No
sé si tuve la suerte o la desgracia de mi lado el día que empecé a evolucionar.
Fue cansado de la vida en ese grupo acomodado al que pertenecía cuando decidí
ponerme de pie. El siguiente paso fue desarrollar manos y dedos, dejando atrás
las pezuñas, y por último descubrir que me podía comunicar con los humanos. A
partir de ese momento, hube de soportar una gran carga, no sabéis cuán duro es
el oficio que se me asignó a la hora de encabezar esta revolución. Aunque será
un orgullo ir al frente de este colectivo hasta la victoria siempre.
Sé
que muchos se cuestionan este desafío ante el que nos encontramos. Existe duda
en el ambiente, lo noto. Pero hoy puedo decir antes vosotros, miembros de esta
piara, que nuestra revolución no se cobrará sangre en vano. Hay humanos en
condiciones parecidas a las nuestras que nos dan su apoyo, pues tras tantos
largos años aprovechándose hasta de nuestros andares, muchos han despertado y
se sienten en deuda con nosotros. La estructura de la pirámide no va a ser la
misma, el miedo va a cambiar de bando, y si ellos se cebaron comiendo nuestro
chorizo, ahora proponen, en compensación, que nosotros comamos los suyos:
banqueros, políticos, empresarios, etc. Ya que sus vidas de opulencia y excesos
han dejado una tierna carne que hará nuestras delicias.
El
momento es ahora, el futuro está en nuestras manos, llegó la hora de darle un
desenlace y un sentido a todos estos años de sufrimiento y miserias. Por eso os
digo, querida piara: ¡Blandir conmigo vuestros cuchillos jamoneros y démosles
su matarife! La historia nos absolverá.
Álvaro Morgado Ortiz.
