domingo, 13 de enero de 2013

Rebelión.

        Oh inmortal Poseidón, el del furioso tridente, a ti me encomiendo en esta difícil empresa. Propicia que este velero llegue a buen puerto. Permíteme llevar a cabo los designios de Afrodita nacida de las olas. Oh Calíope, augusta entre las musas, haz florecer el jardín. Inspírame.

        Cerdos y cerdas, miembros todos de nuestra estimada piara, me habéis elegido de entre vosotros con el fin de guiaros hacia la libertad, de poder, de una vez por todas, librarnos del yugo del ser humano. Y para ello os digo que sólo existe un camino: ¡La rebelión!

        Nuestro primer paso no ha de ser en falso y debemos tomar firmemente conciencia de lo que realmente somos. Como ya dijo Pumba en su día, y hoy os pido repitáis conmigo: "Soy un cerdo decente, no un puerco".

        Somos cerdos decentes, cansados ya de alimentarnos a base de hormonas para el engorde que no hacen más que atrofiarnos el cerebro y limitarnos el pensamiento.  Hartos de vivir hacinados en una granja sin espacio ni siquiera para enlodarnos  y relajarnos, sin tener en cuenta nuestra preocupaciones.

        Por si esto fuera poco, además nos ridiculizan constantemente en series como "Los Simpson" donde se burlan de la forma de nuestro rabo y nos visten de sus superhéroes. Por no hablar de como utilizan nuestro nombre como insulto ¿Cuántas veces tendremos que demostrar nuestra inteligencia? Aprendemos más rápido que los chimpancés, somos igual de fieles que sus perros, y, sin embargo, al ser su carne menos sabrosa para su paladar, es la nuestra la que da un toque de distinción a sus mesas en cualquier evento.

      Algunos de vosotros sois cerdos acomodados, coméis bellota y vivís en las grandes dehesas extremeñas, creéis que el hombre os ha tratado bien, que os ha dado una vida plena igual que piensan los toros de lidia. Pero estáis equivocados, acabaréis igualmente muriendo en un oscuro matadero. La única diferencia es que vuestra selecta crianza os delimitará a unos determinado usos una vez que seáis carne embutida apta para el consumo humano.

        Sé que lo que propongo no es fácil, que a todos nos cuesta cruzar esa cortina de humo que tenemos delante, pero debemos hacer este sacrificio, debemos rebelarnos contra los que nos han estado controlando durante tan largo tiempo.

        No sé si tuve la suerte o la desgracia de mi lado el día que empecé a evolucionar. Fue cansado de la vida en ese grupo acomodado al que pertenecía cuando decidí ponerme de pie. El siguiente paso fue desarrollar manos y dedos, dejando atrás las pezuñas, y por último descubrir que me podía comunicar con los humanos. A partir de ese momento, hube de soportar una gran carga, no sabéis cuán duro es el oficio que se me asignó a la hora de encabezar esta revolución. Aunque será un orgullo ir al frente de este colectivo hasta la victoria siempre.

        Sé que muchos se cuestionan este desafío ante el que nos encontramos. Existe duda en el ambiente, lo noto. Pero hoy puedo decir antes vosotros, miembros de esta piara, que nuestra revolución no se cobrará sangre en vano. Hay humanos en condiciones parecidas a las nuestras que nos dan su apoyo, pues tras tantos largos años aprovechándose hasta de nuestros andares, muchos han despertado y se sienten en deuda con nosotros. La estructura de la pirámide no va a ser la misma, el miedo va a cambiar de bando, y si ellos se cebaron comiendo nuestro chorizo, ahora proponen, en compensación, que nosotros comamos los suyos: banqueros, políticos, empresarios, etc. Ya que sus vidas de opulencia y excesos han dejado una tierna carne que hará nuestras delicias.

        El momento es ahora, el futuro está en nuestras manos, llegó la hora de darle un desenlace y un sentido a todos estos años de sufrimiento y miserias. Por eso os digo, querida piara: ¡Blandir conmigo vuestros cuchillos jamoneros y démosles su matarife! La historia nos absolverá.


Álvaro Morgado Ortiz.