Cuando saludo a
Venancio, percibo por su apretón de manos que es todo un personaje y que no me
he equivocado al elegirlo.
Viste pantalón celeste de mil rayas y camisa
blanca de mangas largas que le protege, a pesar del calor de ese día, del
frescor que tiene la casa solariega donde vive.
A juego con el vestuario, sus ojos de color azul
intenso como si fuese una impronta del Caribe mexicano, donde nació y su pelo,
totalmente canoso como un depósito de todo lo que ha observado y vivido que
luego ha centrifugado y plasmado sobre su diario.
Tiene un porte propio de los galanes de Hollywood, quizás por
eso se dedicó al negocio del cine y cuando contesta a mis preguntas no puede
evitar una risa nerviosa y un brillo especial en sus ojos producto,
seguramente, de los recuerdos que afloran desde la memoria de su disco duro, el
cual, tiene una capacidad infinita.
Sus ganas de vivir y su aspecto son impropios
para su edad, para mí que este
hombre tiene un pacto con el "Anticristo".
Morgado's
"Historia de vida de Venancio Muñiz Pajín"